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15 Septiembre, 2011

En emotiva ceremonia, artesana Dominga Neculman es distinguida como Tesoro Humano Vivo

Tres agrupaciones y tres cultores individuales, fueron distinguidos como Tesoros Humanos vivos 2011 por el Consejo Nacional de la Cultura y Las Artes y la Unesco.
En una sencilla pero emotiva ceremonia realizada el pasado 14 de septiembre en el Salón Blanco Encalada del Museo de Bellas Artes, el Ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, hizo entrega de los reconocimientos a las tres agrupaciones y tres cultores individuales que fueron reconocidos como Tesoros Humanos Vivos 2011 por la Unesco y el Consejo de la Cultura por su aporte al patrimonio inmaterial de nuestro país.
El Programa perteneciente a la Unesco y que es aplicado por tercer año consecutivo a través del Consejo Nacional de la Cultura, busca destacar a personas o comunidades que en su oficio cultivan tradiciones o expresiones culturales que conforman nuestra identidad como país.
Al respecto, el Ministro Cruz-Coke expresó que como Consejo de la Cultura realmente nos enorgullece que Chile sea el único país latinoamericano que realiza esta iniciativa y con tanto éxito. Han pasado sólo 3 años desde que se implementó este reconocimiento y ya tenemos resultados concretos, como el primer diccionario yagán, que surgió tras el reconocimiento el 2009 a Cristina Calderón, última hablante de esa lengua; o las artesanas de Rari ya venden sus productos en la boutique de Unesco, en París.
En la categoría cultores individuales, la maestra artesana Dominga Neculman, una de las últimas alfareras mapuche que mantiene vivo el oficio de ceramista y que pertenece a nuestra red de artesanos, se hizo con uno de los reconocimientos dada su destacada trayectoria como artesana y como maestra del oficio.
Además del reconocimiento en dinero, la distinción contempla la realización de un documental de cada uno de los distinguidos que da cuenta de su quehacer y permite hacer un rescate de su trayectoria, ya que uno de los objetivos centrales de este programa es promover el registro del oficio, sutransmisión y salvaguarda para poder dejar huellas en nuestra historia, entendiendo que ello es fundamental para que las nuevas generaciones de chilenos y chilenas se reconozcan en la identidad cultural que nos compone como sociedad.