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27 Noviembre, 2013

Artesanías de Chile finaliza primer Curso de Formación de Aprendices en Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín

En el marco del convenio con Fundación San Carlos de Maipo, el que busca aportar a la reinserción laboral de las internas, con cursos que les entreguen herramientas para que puedan insertarse en las plataformas comerciales formales y tener un ingreso complementario a través de un oficio, se realizó una ceremonia de cierre del Curso de Formación de Aprendices en Cestería en Crin, en la pastoral católica del Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín, con los directores ejecutivos de ambas fundaciones, autoridades del Ministerio de Economía, representantes de Fundación Mujer Levántate y de Gendarmería.
En la ceremonia, las 16 reclusas que finalizaron el curso impartido por las maestras artesanas Nancy y Berta Cortínez, desde el 23 de septiembre al 26 de noviembre, mostraron las piezas que realizaron, como aros, ramos de flores, marcadores de libros, brujas, entre otros.
Para Nancy Cortínez, Este curso ha sido una muy buena experiencia, reconfortante al ver que las reclusas están tan entusiasmadas con esto y la asistencia ha sido muy continua. Es un mundo totalmente distinto al que uno está acostumbrado, pero ellas han sido muy respetuosas con lo que uno hace y se nota que están con muchas ganas de aprender cosas nuevas.
En diciembre de este año, los productos de las internas pasarán por el Comité de Expertos en Artesanía Tradicional de la Fundación, quienes evaluarán la técnica de los productos con las sugerencias hechas en el curso para mejorar la calidad, para que luego sean comercializados en la nueva tienda de la Fundación en el Aeropuerto Internacional de Santiago.
Cabe destacar que este convenio entre Fundación Artesanías de Chile y Fundación San Carlos de Maipo, surge en el marco de una nueva área social que Fundación Artesanías de Chile ha desarrollado durante este año, con programas de capacitaciones en alianza con otras instituciones, los que han buscado entregar mejoras en la inserción laboral de los artesanos y artesanas de zonas rurales y más vulnerables del país.
Por ello, y de forma inédita, este año se implementó este programa piloto que por primera vez traspasó un oficio a grupos con menor acceso a realizar actividades culturales y patrimoniales, como lo es la población penal femenina.