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1 Enero, 2014

Felicinda Huentemil, Textilera Mapuche Pensión de Gracia 2011

Nunca ha cuestionado su herencia cultural. El saber que le fue traspasado por su madre y su abuela, lo ha replicado con gran generosidad a todos quienes se han acercado a ella en busca de este conocimiento ancestral. Sin embargo, desde que forma parte de la red de apoyo de Artesaní­as de Chile siente que su trabajo se ha valorizado, y no sólo económicamente. Hace unos meses, la Sra. Felicinda, fue una de los nueve artesanos de nuestra Fundación beneficiados con Pensión de Gracia 2011 entregado por la Primera Dama en reconocimiento a su aporte a la cultura del país.

Por Susana Rojas S.

¿Qué significado tiene para usted la artesanía?

Los mapuche nacemos con la sabiduría para cultivar la tierra, para cuidar el campo, para hacer nuestras artesanías; antiguamente, no existían en las comunidades implementos para esto y todo se hací a manualmente: las ollas, la loza, la ropa; las mujeres teían sus rebozos, su chamal, sus fajas; para los hombres se teían mantas, peleros, chiripas (pantalones); para la casa los pontros, las lamas. De esta forma se suplían todas las necesidades de mi pueblo. Cada uno de estos trabajos tiene un significado, tienen un mensaje que sólo nosotros los mapuche tenemos la capacidad de entender e interpretar, todo tiene una historia que tiene que ver con nuestros antepasados. Chao Ngechen (Dios) puso en la tierra las ovejas, nuestra principal materia prima para realizar el trabajo a telar; nosotras las cuidamos, alimentamos, esquilamos y luego aplicamos el proceso para tejer una linda pieza artesanal. Yo siento que a través de la artesanía comunico un mensaje cultural de mi pueblo; muestro que estamos vivos como cultura, que tenemos mucho que enseñarles a los demás, principalmente el respeto por la naturaleza, por la vida, por nuestros ancestros.
¿Qué importancia tiene para usted ser artesana?

Siento que mi sabidurí a de mujer mapuche es grande e importante, y por eso siento que tengo la misión en esta vida de transmitir lo que sé. Desde muy niña cuando recién aprendí a trabajar la lana, le tomé mucho cariño. Ahora que ya tengo harta edad, nunca he dejado de mantenerme ocupada, ya sea lavando, escarmenando, hilando, tiñendo o tejiendo. Yo soy muy feliz trabajando la lana porque mi artesanía es la herencia cultural de mis antepasados.
¿Cuál es su relación con el oficio?

A través del trabajo artesanal mantengo y transmito mi cultura; me mantengo viva y ocupada, amo mis trabajos, me gusta verlos terminados y que le guste a la gente que los ve. Me gusta enseñar este arte, me hace sentir muy bien. Los mapuche somos respetuosos y cuidadosos de nuestras costumbres. Para empezar un trabajo debemos estar tranquilos, no estar nerviosos ni enojados; debemos tener buenos sueños, de lo contrario todo nos puede salir mal: un tejido chueco, feo, etc.¦
 ¿Qué importancia ha tenido para usted formar parte de Artesanías de Chile?

Antes de pertenecer a la Fundación, yo tejí a y vendí a en la Feria Pinto en Temuco o en el Mercado Municipal. Lo hací a por necesidad económica, para juntar plata y criar a mi hija -yo fui madre soltera- pero el precio que me pagaban nunca fue justo. Yo sufría cuando veía que mis trabajos que yo habí a hecho con tanto esfuerzo no eran valorados económicamente, porque cuando uno vende en estos lugares los únicos que ganan son los revendedores, uno apenas recupera el gasto de la lana y tinta, y no gana nada por la mano de obra. Cuando entré a la Fundación, lloré cuando me hicieron el pago de mi primera manta. Lloré porque nunca antes nadie habí a valorado lo que yo con tanto cariño hacía. La Fundación me pagó el doble de lo que me pagaban en estas ferias. Para mí es una felicidad que exista una institución que trabaje con los artesanos directamente, y que por sobretodo valore el trabajo cultural que hacemos. Todo lo que hago es a mano, no existen máquinas para trabajar; todo está en nuestra memoria, hacemos lo que nos enseñaron nuestras madres, abuelas, etc. Ahora, yo trabajo feliz, con ganas, porque sé que el trabajo que hago se valora mucho, y no sólo en términos económicos sino también en términos culturales.

La Fundación enseña al comprador que detrás de un trabajo terminado hay personas con historias y culturas distintas, y eso para mí es una tremenda alegrí a.
Hace pocos meses, usted fue beneficiada con Pensión de Gracia 2011 por la Primera Dama, Sra. Cecilia Morel, ¿qué significa para usted este reconocimiento?

La verdad es que no podí a creer que fuera verdad. Todo fue muy rápido y sin trámites; me parece un sueño que me hayan escogido a mí . Estoy muy feliz porque soy artesana desde muy niña, y siento que esto es un premio a mi esfuerzo y dedicacón de toda una vida. Desde que trabajo con la Fundación, han sido siempre buenas noticias, y esta pensión es un tremendo reconocimiento cultural y económico que me hace estar más tranquila. He vuelto a sonreír después de que perdí a mi única hija; la vida y mi esfuerzo me han premiado, y ahora veo el futuro con mayor tranquilidad. Ya no tengo que sufrir pensando en cómo tener plata para comprar las faltas y apoyar a mis 3 nietos. Ahora puedo comprar mis cositas y también ahorrar para cuando tenga problemas porque no me gusta endeudarme; ya no me preocupa la escasez económica, ya tengo segura mi platita hasta que me muera.

Y después de este reconocimiento a su aporte a la cultura del país, ¿cómo ve el futuro Sra. Felicinda?

De todas maneras yo seguiré trabajando en hacer mis mantas hasta donde mis fuerzas me acompañen. Estoy un poco mayor pero tengo muchas ganas de seguir con mis telares, pero hoy me siento feliz y orgullosa de ser mapuche, mujer y artesana.