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3 febrero, 2014

Georgina Castillo, artesana en cesterí­a de Hualqui

Los primeros quinces días de junio, Georgina Castillo maestra artesana en cestería de Hualqui, ha estado enseñando su oficio en el espacio de creación que Fundación Artesanías de Chile posee en el Centro Cultural Palacio La Moneda. Desde esta tribuna ha visto el interés que la artesaní­a representa para los más jóvenes y explica el significado que ha tenido esta experiencia para ella.
Por Javiera López.

¿Cómo y cuándo aprendió a hacer este tipo de cestería?

Aprendí cuando tenía 10 años. Una tía hacía de este tipo de artesanías y ella fue la que me enseño.

¿Cuánto tiempo lleva en este oficio? ¿Le ha enseñado a alguien de su familia?

Empecé como a los 20 años. Cuando comencé a tener mis hijos me dediqué a trabajar la artesanía como un modo de obtener más ingresos, y no he parado desde entonces. Misén lo aprendió.

¿Qué significa para usted participar en los talleres de Fundación Artesanías de Chile?

Bueno, es primera vez que participo en un taller, pero lo he encontrado bonito, es interesante difundir lo que uno sabe.

¿Qué es lo que más ha disfrutado impartiendo estos talleres?

Me gusta ver las habilidades que tienen los niños, porque no todos tienen las mismas. Hay  niños a los que sí les gusta mucho esto y es bueno ver a los jóvenes que también les gusta y se les hace fácil aprender. El otro día hubo un joven que vino el fin de semana y me dijo que era tan lindo esto que le gustaría quedarse la tarde entera haciendo estas artesanías.

¿Qué significado tiene para usted la artesanía?

Para mí, es lo máximo. Con esto completo todo lo que yo hago y todo lo que soy. 

Es una prioridad en mi vida. Me gusta trabajarlo siempre; desde buscar el material hasta hacer la pieza, para mí es lo máximo.

¿Considera que el artesano recibe el mérito que merece por su oficio?

No. Yo creo que ahora el artesano tiene más apoyo pero en general, no es así. Yo he participado desde hace mucho tiempo en la Feria de la Universidad Católica y eso me ayudó a salir de la pobreza y dar a conocer mi trabajo, pero muchos años estuve sin cosas que hacer. Hay muchos artesanos que no pueden participar de talleres como éstos, cuesta mucho que se sepa lo que uno hace y que además cause interés en la gente. Ahora estos programas del Gobierno han ayudado a que se conozca más de este oficio.

¿Cómo es la recepción de los niños con su oficio?

Ha sido muy buena la recepción de los niños, mucho mejor de lo que yo esperaba. 

Les encanta ver lo que se puede hacer con materiales simples como éstos. Ver que se pueden hacer estas artesanías bonitas y útiles con pasto como éste, les sorprende mucho. Los niños se van muy contentos de los talleres y eso para mí es muy importante.