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6 Junio, 2014

María Virginia Gómez, Orfebre tradicional Aymara “Es un trabajo que nace de uno, nace del alma”

Estuvo 10 dí­as en Santiago enseñando los secretos de la maravillosa orfebrería aymara, delicado arte rescatado por jóvenes mujeres originarias de este pueblo que hoy potencian las raíces de sus ancestros a través de este quehacer.

¿Qué significado tiene para usted la artesanía?

Para mí significa mucho porque aparte de la artesanía en orfebrería Aymara, los otros artesanos demuestran un gran valor y capacidad. Se ve en sus trabajos; es un trabajo realizado por las manos, hecho a mano, entonces eso para nosotros tiene más significado, más valor; es un trabajo que nace de uno, nace del alma; el terminar cada pieza, ponerle un detalle para que el público se lleve una buena pieza. En mi caso, una pieza bien terminada y lo que representa, es muy importante.

¿Cómo aprendió su oficio?

Yo aprendí dentro de la comunidad a la cual pertenezco. Ahí se hizo un proyecto ejecutado por la comunidad, el programa Orígenes. Ahí se creó este taller de orfebrería y nos trajeron un profesor de Santiago, un orfebre de Santiago, el Sr. Juan Lobos y él nos capacitó por 10 días.Después en otra temporada por 10 más, él nos enseñó todo lo que es el uso de las herramientas, para qué sirven las herramientas, el proceso de fundición, del laminado, para qué servían las piezas, cuál era para calar, todo eso. Una a una, nos fue entregando toda esa información.

¿Usted considera que es importante seguir haciendo traspaso de los oficios artesanales?

Sí, creo que sí. En estos momentos la orfebrería aymara ya no se está haciendo, entonces creo que es muy importante, porque por ejemplo, en nuestro pueblo, en las ceremonias, las joyas ya están siendo reemplazadas por otras piezas; por ejemplo el Kero, que es un vasito ceremonial, está siendo reemplazado hoy en día por vasitos de plástico o de vidrio.Entonces cual es la importancia, es que otra vez se retomen estas piezas patrimoniales.

Y es esta experiencia de dictar talleres en el Centro Cultural Palacio La Moneda, quién ha estado más interesado en aprender, ¿los niños o los adultos?

Creo que los adultos, pero los niños también, ya que se sentían muy realizados cuando terminaban una pieza, y los adultos a la vez se daban cuenta de lo que cuesta elaborar una pieza, ellos valoraron demasiado.

¿Qué importancia ha tenido para usted y su familia pertenecer a una institución como Artesanías de Chile, que fortalece el quehacer artesano?

Mucho. Tanto para mi familia como para la comunidad, ha significado mucho porque a través de la fundación, aparte de hacerles un taller de orfebrería, estamos difundiendo parte de nuestra cultura que la gente no conoce. Entonces cuando yo les daba clases, les decía de qué se trataba, qué es la orfebrería aymara; les explicaba que es un trabajo antiguo de nuestros ancestros, y ellos quedan maravillados y lo tomaban bien, y eso para nosotros es como que estamos dando un paso y ya estamos empezando a difundir parte de nuestra cultura, y con orgullo.

Y a partir de estos talleres, ¿cómo ve usted el futuro del quehacer artesanal?

En general, encuentro que está bien ya que todos los artesanos que vinieron en este periodo, creo yo, que es la misma experiencia que yo tengo, ha sido bueno. Porque se da a conocer nuestros quehaceres, y eso es importante. Yo creo que hay mucha gente, los adultos sobre todo y algunos niños, que sí me preguntaron mucho por nuestra cultura; por las herramientas que ocupábamos, etc., vi mucho interés por aprender este oficio.Para mi es importante porque yo también aprendí, porque de repente habían cosas que no sabía y que aquí pude aprender.Es mi primera vez haciendo talleres y me gustaría volver a venir yo o mis compañeras, ya que la idea es que nos vayamos rotando cada vez que se pueda, para que todas tengamos la oportunidad de venir a difundir, porque esa es la idea de nuestro taller, hacer un traspaso de información y de práctica. Fue una bonita experiencia.