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4 Agosto, 2014

Entrevista a María Balcázar, maestra textilera del Seno de Reloncaví “Enseñar lo que hago me llena el corazón”

La maestra artesana en textilería del Seno de Reloncaví, quien forma parte de la red de artesanos de Fundación Artesanías de Chile desde 2009, estuvo desde el 7 al 18 de junio dictando talleres de telar en el Centro Cultural Palacio La Moneda.

¿Cuándo aprendió este oficio?

Cuando tenía 12 años. Me enseñó mi mamá. En ese tiempo ella tejía y yo estaba siempre mirando lo que hacía. Así fui aprendiendo poco a poco y mejorando la técnica. Luego, cuando me casé, empecé a vender mis productos, lo que me ha ayudado hasta ahora a tener un ingreso para mi familia.

¿Cuál es el proceso para la elaboración de un telar?

Lo primero que debemos hacer es trasquilar la lana, luego lavarla. Luego se comienza con el proceso para hilar la lana. Después se puede teñir, y esto yo lo hago con hierbas naturales, como el matico; maqui; raíz de nalca, cáscara de cebolla; canelo o chilcón, dependiendo el color que se quiera lograr. Una vez que se seque se puede comenzar a armar el telar.

¿Qué significa para usted poder traspasar este oficio a las personas?

Para mí es muy importante, porque así traspaso mi conocimiento a los demás y no se pierde lo que uno aprendió desde niño y las tradiciones de donde yo nací. Es algo que no debe perderse, por eso yo les he enseñado a mis hijos y lo hago también a las personas que asisten a los talleres en la tienda de la Fundación en Puerto Varas.

¿Qué importancia tiene para usted haber aprendido este oficio?

Este oficio me ha entregado herramientas para poder generar un ingreso y ayudar a mi familia. La artesanía en telar es algo que me apasiona hacer, pese a que es un trabajo pesado muchas veces, pero me llena el corazón y me enriquece como persona.

¿Qué ha significado para usted pertenecer a la red de la Fundación?

El hecho de que mis artesanías lleguen a distintas partes y a diferentes personas, que haya llegado a todo chile es muy gratificante y lo he podido lograr gracias a la Fundación. También he tenido la oportunidad de participar en talleres de capacitación en distintas localidades y escuelas rurales de Puerto Varas para el proyecto que hizo la Fundación con el Fondo Nacional de Desarrollo Regional. Este fue un trabajo muy lindo con niños y mujeres de la zona.

¿Cómo ha sido la experiencia durante estos días en CCPLM?

Ha sido bastante buena. Hemos recibido a niños de distintas escuelas, grandes y chicos, y han aprendido un montón. Los fines de semana también hemos recibido a harta gente, logrando grupos de más de 20 personas y todos se van contentos con sus telares. Y para mí eso es lo enriquecedor, que se vayan felices de haber aprendido una nueva técnica. Hasta ahora me he llevado muy buenas impresiones, porque los niños lo han pasado bien trabajando con lana. Incluso los niños grandes, les ha llamado bastante la atención, lo mismo con los adultos, que se han mostrado interesados incluso en hacer cursos más completos de telar.

¿Qué recuerdos o experiencias se lleva con usted en esta visita por Santiago?

El cariño de la gente. Todos han sido muy amables, desde la gente que ha venido a los talleres, hasta las mismas personas que trabajan en la Fundación. Además, los niños y adultos que vinieron se mostraron muy interesados en aprender la técnica de este oficio. Fue una gran experiencia, me voy muy contenta.