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25 Febrero, 2015

Maestro Artesano en canoas de corteza Alfonso Cárcamo: “Al hacer las canoas me traslado en el tiempo”

El artesano de Punta Arenas, estuvo desde el 21 al 29 de agosto en Centro Cultural Palacio La Moneda, enseñando su oficio en canoas de corteza, con talleres para niños y niñas de distintos colegios y público general.

¿Cuándo aprendiste tu oficio?
Desde hace 20 años yo empecé a interesarme por las canoas de los aborígenes. Lo encontraba interesante, pero no sabía hacerlo, así es que decidí aprender. Yo soy descendiente kawésqar, nací en una isla y por eso siempre me interesó conocer más sobre mis antepasados.

¿Cómo aprendiste la técnica?
Viajé a Puerto Edén, para estudiar el tema y allá me junté con uno de los últimos aborígenes kawésqar que quedan en la zona y comenzó a enseñarme y a traspasarme esta maravillosa técnica ancestral.

¿Cuánto te demoras en hacer una canoa?
Una canoa pequeña la puedo terminar en un día. Y las canoas grandes, que son a pedido, me demoro un mes aproximadamente.

¿Desde cuándo formas parte de la red de artesanos de la Fundación?Aproximadamente 4 años que estoy dentro de la red.

¿Cómo llegaste?
Ellos llegaron a mí. Yo estaba en Punta Arenas y recuerdo que instalaron una tienda en el hotel Dreams y desde ahí empezaron a comprar mis primeros productos.

¿Qué significa para ti pertenecer a esta red?
Me ha ayudado mucho. En primer lugar en la parte monetaria y lo otro es que me han ayudado a difundir la cultura de los pueblos canoeros, de las etnias australes, porque la verdad es que no es muy conocido por la gente.

¿Cómo ha sido la experiencia de estar en CCPLM?
Muy buena, mucho respeto, cooperación y lo mejor es que los niños aprendido y conocido otras culturas, las de mi pueblo, los kawésqar. Es en esto en lo que estoy enfocado, en difundir mi cultura.

¿Qué significa para ti la artesanía?
Además de ser una entrada de dinero, la importancia es enseñar la técnica, un trabajo artesanal puro, mi trabajo hace que me trasladarse en el tiempo y me permite poder reproducir estas canoas que vienen de una técnica ancestral.

La artesanía me ha permitido viajar también. Dos veces he estado en el sur de argentina, he tallado hielo también, pero me gusta más la madera, siempre me ha gustado y lo he ido perfeccionando con el tiempo. En un momento tuve que trabajar en una empresa por temas económicos, pero después me dediqué solamente a esto, a mi pasión.

¿Te gusta enseñar?
Me encanta enseñar lo que hago, explicarle a los niños lo que esto significa y que se empapen de la cultura kawésqar. Para mi es algo gratificante, por eso también enseño en escuelas en el sur, donde vivo, porque no quiero que se pierda este hermoso oficio.