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16 Marzo, 2015

Maestra artesana en textilería aymara Alejandra Challapa: “Gracias a la Fundación he podido tener mayor estabilidad económica en lo que amo hacer”

La artesana Alejandra Challapa, nacida y criada en el altiplano de Arica, estuvo desde el 10 al 15 de septiembre en Centro Cultural Palacio La Moneda enseñando su oficio a niños y a público general.

¿Desde cuándo formas parte de la red de la Fundación?
Desde hace 7 años aproximadamente.

¿Cómo llegaste a formar parte de la red?
Yo empecé a participar en una feria que organizaba la Universidad Católica en Santiago y ahí empecé a buscar otras instituciones donde mostrar mis productos. Llegué directamente a la Fundación a mostrarlos y les gustaron y empecé a entregar. Cuando empecé me hacían pedidos cada cierto tiempo, hoy entrego mensualmente a la Fundación.

¿Cuándo aprendiste este oficio y cómo fue la experiencia?
Todo lo que es la lana y tejidos yo lo aprendí cuando era muy chica, como a los 6 años, donde vivía, en el altiplano. Lo primero que aprendí fue el hilado y después empecé a hacer cosas más elaboradas. Estuve un tiempo alejada de todo eso, cuando me fui a estudiar a Arica. Llegué hasta segundo medio, porque quedé esperando a mi primer hijo. Pero ahí ingresé a una ONG que ayudaba a personas del altiplano que estaban relacionadas con el tema del tejido. En ese momento aprendí a tejer en telares un poco más modernos de los que estaba acostumbrada, para que el tejido no fuera tan apretado ni tan rústico.

¿Tus familiares saben tejer?
Sí, mis tres hijos saben, y bueno, mi mamá, quien me enseñó y varios parientes. Mis hijos desde chiquititos están muy familiarizados con la lana y el tejido, al verme trabajando en esto. Entonces ya conocen todos los procesos y me ayudan cuando lo he necesitado. Además, para mí es muy importante que sepan, porque así les traspaso un oficio y un conocimiento que viene desde mis antepasados.

¿Qué significa la artesanía para ti?
Significa todo, me gusta, me encanta. Gracias a la artesanía no he tenido que cumplir horarios de trabajo, puedo estar en mi casa y gracias a eso pude criar tranquila a mis hijos. Actualmente mis ingresos vienen solo de la artesanía y junto a lo que recibe mi marido podemos vivir tranquilos.

¿Cómo te ha beneficiado ser parte de la red de artesanos de la Fundación?Estoy muy agradecida de la Fundación, porque al hacer una entrega mensual, puedo tener un ingreso fijo todos los meses, lo que me permite tener mayor estabilidad en este trabajo que amo hacer. Por otro lado, venir a hacer talleres a Santiago y mostrar lo que hago ha sido otro beneficio. Estoy muy contenta de que me hayan invitado y de poder dar a conocer mis productos, además de traspasar el oficio a niños de distintos colegios.

¿Cómo ha sido la experiencia en CCPLM?
Hasta ahora muy buena. He recibido a varios niños y ha sido muy entretenido poder compartir con ellos y enseñarles. Lo mismo con el público que viene el fin de semana.

¿Cuál es tu sueño como artesana?
Yo puedo hacer una variedad de cosas en cuanto a tejidos y todo lo que quiero aprender lo aprendo, entonces me gustaría seguir aprendiendo para tener ingresos cada vez mayores y así poder dedicarme para siempre sólo a la artesanía. Me gustaría tener una tienda donde pueda ofrecer mis productos, pero en Arica no podría por ejemplo, porque la mayoría de los productos son bolivianos y peruanos y son más baratos, entonces no podría competir con ellos. Tendría que poner mi tienda en otro lugar.

¿Cuál es el proceso de un producto?Lo primero es seleccionar una buena lana, porque hay de distinto calidad. Luego viene el hilado y luego se lava la lana. Después se hace ovillo, se enhebra en el telar y después se empieza a tejer. Si me dedico a hacer sólo un producto, puedo terminar un chal, por ejemplo, en dos días.

*Fotografía de Catalina Juger.