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25 Abril, 2015

Especialista en reproducción de cerámica molle Entrevista Javier Neira: “Quiero ser un referente en la cerámica”

El artesano estuvo desde el 23 de septiembre al 3 de octubre en Centro Cultural Palacio La Moneda, enseñando a niños y a público general las reproducciones arqueológicas de los pueblos originarios de Chile.
¿Desde cuándo te dedicas a esto?
Primero empecé con cerámica publicitaria hace 20 años. Empecé a estudiar por mi cuenta sobre los orígenes de la cerámica. Ahí empecé a tener las bases técnicas de cómo hacer una pieza. Investigué sobre los modelos en museos y bibliotecas. Empecé por los modelos diaguitas y después con los modelos mapuches, de la parte sur de Osorno. Siempre me estoy nutriendo de información en distintas partes, ahora en el museo de San Felipe, de Los Andes y Quillotas. De acá he sacado las fichas técnicas, lo que me ha ayudado a avanzar más rápido.


¿De dónde nace este interés por las reproducciones de culturas precolombinas?
Yo nací en la provincia de Arauco, en Cañete y vivía en el campo en el sector de Quilaco. Se hablaba mucho del tema mapuche, y de su forma de vida de una manera coloquial. Y estas conversaciones se daban a la orilla de un bracero al caer la tarde, sobre todo los días de lluvia. Entonces desde chico yo absorbía toda esa información y jugaba con niños de mi edad que pertenecían a comunidades mapuches. Incluso las mamás de mis amigos intercambiaban cosas con mi abuela. Entonces viví todas las costumbres mapuches desde muy cerca. Lo de la cerámica nació cuando tenía 6 años. Estaba en el colegio y vi pasar a un niño en el recreo con una vasija de cerámica en la mano. Pero fue en ese momento cuando nace mi interés por la cerámica. Era una arcilla ploma que brillaba. Ahora trabajo con esa arcilla.
Después, más grande empecé a estudiar cada vez más sobre el tema, he hecho varios cursos para seguir aprendiendo y especializándome.

¿Desde cuándo formas parte de la red de artesanos de la Fundación?
Hace dos años. La fundación me conocía de antes, porque traje una línea de piezas hace 5 años atrás. Hace dos años la fundación hizo una exposición del norte y ahí recurrieron a mí, aproveché de mostrar todas las cosas que había hecho. Mostré la línea atacameña, molle e inca diaguita.

¿Qué piezas entregas a la Fundación?
Por ahora solamente piezas de reproducción cerámica molle.

¿Qué beneficios te ha traído ser parte de la Fundación?
Además del beneficio económico, me permite trabajar libremente en lo que a mí me gusta. También, como me han invitado a hacer talleres acá, he aprendido a desarrollar otras habilidades, como es la de enseñar. No sabía que la tenía y gracias a la Fundación he podido trabajar con niños y traspasarle lo que sé hacer.


¿Qué significa para ti tu oficio?
Siempre yo he enfocado mi oficio desde el lado de reproducción de cerámica arqueológica. Los pueblos que hacían esta cerámica les daban un uso religioso, eran piezas sagradas. Yo trato de darle un uso cotidiano y utilitario.
Esto es una forma de expresar mis habilidades artísticas. Lo que es cerámica arqueológica me ha llenado mucho, porque son piezas complejas. Me he planteado el desafío de fabricarlas y no es fácil cuando no se sabe. Por lo tanto, he ido más allá de fabricar una pieza con arcilla, porque he ido investigando. Se mezcla la historia con lo artístico.

¿Cuál es tu sueño?
Una vez le dije a un amigo que yo quería ser el Pablo Neruda de la cerámica y un referente. Si hago bien las cosas creo que puedo llegar muy lejos.