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4 Diciembre, 2015

Tesoros Humanos 2015

En estos momentos en el Palacio de La Moneda, el Ministro de Cultura Ernesto Ottone hace entrega de los nuevos Tesoros Humanos 2015: la curadora de semillas Zunilda Lepin, la artesana textil Amalia Quilapi, la alfarera Elena Tito, las artesanas Püll Püll Foki de Alepue, los colchanderos y colchanderas de Trehuaco, y los tejueleros de ciprés de Las Guiatecas.

A la fecha ya son 38 los Tesoros Humanos Vivos distinguidos a lo largo del país, incluyendo representantes de todas las regiones, con quienes la Sección de Patrimonio Cultural Inmaterial del departamento de Patrimonio Cultural del CNCA implementa acciones de salvaguardia participativas, que pretenden contribuir a la continuidad de las expresiones patrimoniales que ellos y ellas han cultivado durante su vida.

Este año, el proceso de selección estuvo a cargo de Comités Expertos Zonales desarrollados en Iquique, Valparaíso, Chillán y Valdivia, y un Comité Experto Nacional, todos conformados por personas del ámbito público y privado, académicos, representantes de la sociedad civil, entre otros.

Este último estuvo integrado por el lingüista Elías Ticona (Universidad Arturo Prat, Iquique); la artista visual Nury González (Directora del Museo de Artes Populares Americano), los antropólogos Juan Carlos Skewes (Director Departamento de Antropología, Universidad Alberto Hurtado) y Pedro Mege (Director del Centro Interdisciplinario de Estudios Interculturales e Indígenas, Pontificia Universidad Católica de Chile), la etnomusicóloga Lina Barrientos (Universidad de La Serena) y la pedagoga en Diseño y magíster en Educación Intercultural Bilingüe, Juana Paillalef (Directora del Museo Mapuche de Cañete).

TESOROS HUMANOS 2015

Zunilda Lepin es defensora de la semilla vernácula, mediante el resguardo, uso, valoración e intercambio de semillas ancestrales (trafkin) en su comunidad, manteniéndolas sin alteraciones químicas. A partir de estas prácticas tradicionales del pueblo mapuche y su propuesta culinaria en Zuni Tradiciones, ha logrado impacto y reconocimiento a nivel local, regional y nacional.

Elena Tito fue la única reconocida este año en el norte del país. Pertenece a la comunidad de Río Grande y es cultora de la alfarería ancestral atacameña, técnica que data del 3.000 a.C. y que se ha heredado a través de las generaciones, a partir del uso de un tipo de greda propio de su zona, que le da brillo a  piezas utilitarias y ceremoniales para uso ritual.

A 136 kilómetros de Concepción, en la comuna de Cañete, se encuentra Amalia Quilapi, artesana mapuche reconocida como Tesoro Humano Vivo por su dominio de la técnica tradicional del trarikan, que consiste en un tejido a telar de doble urdimbre, que es amarrado con ñocha para dar diseños iconográficos, y luego sacado del telar para ser teñido por reserva; conocimientos que ha traspasado a sus hijas.

Las Artesanas Püll Püll Foki de Alepue, comuna de Mariquina, fueron reconocidas por su destacado trabajo en cestería de fibra blanca de la enredadera Püll Püll Foki o Voquil Pil Pil, cuya extracción implica un conocimiento acabado de la ecología de la selva valdiviana y de un tipo particular de especie vegetal, lo cual le otorga una peculiaridad única a este conocimiento. Destaca además el trabajo sofisticado en la elaboración de figuras con estilo propio de ese territorio, muchas de ellas de carácter utilitario. Actualmente enfrentan riesgos para la extracción de su materia prima, por reemplazo por especies exóticas.

Cultores de la técnica de colchar, que consiste en la siembra, cosecha y secado de trigo colorado para el trenzado que forma parte de la elaboración de cuelcha para chupallas, bolsos, alfombras y otras artesanías, los colchanderos y colchanderas de Trehuaco fueron reconocidos por desarrollar un oficio que implica conocimientos y usos de la naturaleza de orden tradicional.

Los Tejueleros de ciprés de Las Guaitecas son constructores de tejuelas de madera de ciprés, elemento propio de las casas de la isla, que a su vez aporta a la estética arquitectónica de la zona. Su oficio impregna la identidad de una comunidad que se funda en una estrecha relación con su entorno natural, reflejada en un uso equilibrado de sus materias primas, generando una relación respetuosa con el medio ambiente.