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2 marzo, 2016

Un sentido homenaje a Graciela Castillo, maestra artesana en totora de La Serena

Lamentamos contarles que el día de ayer falleció la destacada maestra artesana Graciela Castillo, mujer que dedicó su vida al rescate de la cestería en totora, oficio que aprendió de su abuelo en una Hacienda cerca del Bosque Fray Jorge (Provincia del Limarí, Comuna de Ovalle), luego vivió en Ovalle y finalmente en La Serena, Región de Coquimbo.

Graciela Castillo fue parte de la red de artesanos y artesanas de Artesanías de Chile, desde sus inicios, vendiendo sus productos a través de nuestras tiendas y realizando múltiples talleres de difusión de oficio en nuestro espacio educativo y cultural del Centro Cultural Palacio La Moneda y en diversas ferias temáticas a las que la invitamos, como por ejemplo en el Chile Lindo (Parque Bicentenario) del año pasado, donde junto a su hija Marta Godoy, también artesana en cestería en totora, realizaron exitosos talleres enseñando el tradicional oficio de La Serena, o también en el Carnaval de Historias de Nuestra Tierra realizado por el Ministerio de Agricultura en Salamanca en el 2014, siempre junto a su hija Marta, joven artesana a quien le traspasó el oficio con todo su cariño y dedicación.

La Señora Graciela aprendió el arte de tejer la Totora a los 9 años. Su abuelo fue el encargado de transmitir los conocimientos y secretos que manejó toda su vida. Partió conociendo el material, aprendiendo a reconocer su forma, crecimiento y maduración, para luego dedicarse a la recolección, limpieza y secado. Si bien su abuelo era un destacado artesano en varios oficios artesanales tradicionales, el tejido en Totora fue el que más llamó la atención de Graciela, quien dedicó muchos años en perfeccionar la técnica que la hizo ser la máxima exponente de este arte en el país.

Graciela siempre vio en la totora un medio para la fabricación de piezas de usos domésticos personales. Nunca vio en el desarrollo de esta artesanía un fin económico. De hecho, la práctica del oficio y los años dedicados a perfeccionar su quehacer, fueron la antesala para que la Señora Graciela difundiera el oficio a través de talleres y cursos a personas interesadas que se acercaban a ella en busca de conocimientos, pero no fue hasta muchos años más tarde, que ella vio en su artesanía una posibilidad de generar ingresos económicos a su núcleo familiar. La comercialización comenzó años después, cuando ya era una experta en la materia, y cuando a través de distintas instancias que reconocieron en su artesanía un arte, le dieron el valor para vender sus piezas. Para ella, la práctica de este saber cultural, dominante en su familia, era una actividad que le permitió compatibilizar la crianza de sus hijos, a quienes trasmitió el oficio.

Destacó por ser una maestra artesana de gran expertiz en el manejo de sus técnicas. Los objetos elaborados por ella, se caracterizan por la excelente factura en sus detalles y terminaciones con una imagen final de gran impecabilidad. Graciela, quien fue, sin duda, la máxima exponente de este quehacer artesanal de la zona, siempre trabajó en conjunto con su hija Marta. Ambas conocidas por trabajar la fibra antes de confeccionar los objetos en Totora, logrando de esta manera un tipo de cestería única: tuercen las hebras delgadas que extraen de la totora que se aplican en la decoración de las piezas. Es por ello, que a pesar de existir otros artesanos que tejen la Totora, sólo la señora Graciela y su hija realizaron este tejido de características singulares.

En esta cestería, para que los objetos tengan pequeñas variaciones cromáticas, se utiliza las diferencias de tono natural de las hojas de la totora. Estos responden a la vejez de la planta a la hora de ser cosechada, y al tiempo de exposición al sol en el proceso de secado. Los tonos son suaves, variando entre verde claro, verde amarillo claro, verde rojizo, beige y café claro verdoso. En este saber, la señora Graciela fue una experta. Las texturas se consiguen a través de la combinación de distintas tramas de tejido, logrando variaciones con la aplicación de trenzas y cordones torcidos, realizados todos a mano.

Graciela aplicó con gran dominio las técnicas del entrelazado y del entramado para dar origen a un tipo de cestería utilitaria y decorativa, basada en el uso de fibras vegetales de mediana y baja resistencia. En el caso de la técnica del entramado, el tejido elemental es el denominado “trama de ajedrez” o tejido de cruce, el que se logra formando una retícula cerrada de huinchas verticales y horizontales de iguales dimensiones tejidas de manera alternada, cuya apariencia final conforma un tablero o lámina de cuadros simétricos. Las operaciones de plegado sobre la lámina generan el volumen de las piezas (ortogonales, redondeados, ovoidales). Dependiendo del énfasis en la dirección y dimensiones de las huinchas, se configuran variaciones de imagen al tejido reticular.

Una segunda técnica es el trenzado: esta técnica fue manejada por Graciela con maestría, quien desarrollaba trenzas desde 3 a 9 fibras y lograba hacerlas de calibres tan finos que podían similar un cordón equivalente a 2 mm. Esta mirada del detalle, y el logro final permiten que la imagen final de las piezas producidas en la técnica supere el tratamiento limitado a las características propias del material y de la técnica.

Todo el proceso de elaboración de la pieza, desde la recolección de la fibra desde los humedales hasta su tejido, era totalmente realizado a mano por la Señora Graciela, quien hasta avanzada edad tuvo fuerzas para realizar este arduo trabajo. El proceso de recolección de materia prima, lo realizaba desde el más profundo respeto al humedal, extrayendo las fibras que permitían dar continuidad a la planta madre y su cosecha se insertaba dentro de fechas programadas para permitir la sustentabilidad del lugar.

Trenzar, entrelazar, torcer, enrollar y entramar, constituyen operaciones esenciales de este oficio cestero, actos transformadores y generativos, que conllevan una comprensión profunda del ambiente natural propio de la Cuarta Región y de las posibilidades de creación de estas cultoras, quienes nos entregan un repertorio de piezas de gran belleza por su sencillez y delicadeza, piezas y técnicas que hay que poner en valor, hoy más que nunca debido a que la cestería en totora de La Serena está en riesgo de desaparecer.

La Señora Graciela siguió tejiendo sus piezas en totora. El oficio y el saber-hacer fue algo inherente a ella, y aunque la vitalidad con la que enfrentaba el proceso ya no era la misma de antes, Graciela siguió asistiendo a su hija Marta en todos los pasos necesarios para trabajar la fibra antes del tejido. Juntas recolectaban el material, lo secaban y los torcían para formar las bellas piezas que realizaron en su taller familiar.

Desde siempre, la mayor aspiración de la Señora Graciela ha sido hacer traspaso de su arte a todo quien se interese en esta técnica tan propia de la IV Región y anidada por décadas en su familia.

De este modo, las primeras acciones en este sentido que la Señora Graciela emprendió, nacieron en el año 1982 a través de una invitación de la Universidad de La Serena para exponer sus piezas como representación máxima de la identidad local de la región a través de la artesanía. Desde ese entonces, la señora Graciela participó en Ferias locales y nacionales siempre con la finalidad de difundir este oficio artesanal que para ella representa un saber cultural y patrimonial invaluable.

Desde el año 1996, la Señora Graciela y su hija Marta, asistieron a la Feria de artesanía tradicional que organiza la Universidad Católica en Santiago, difundiendo este saber local más allá de las fronteras de su región y también se dieron el tiempo de participar en ferias regionales y toda índole que le aseguraran la difusión y la divulgación de su oficio. Y es desde 1996 que la Señora Graciela formó parte de la Red de Apoyo de Fundación Artesanías de Chile, y por su puesto siempre demostró su intención y compromiso con la preservación de la artesanía tradicional que ella realiza y con las distintas instancias de difusión y trasmisión que se le ofrecieron.

De parte de nuestro equipo, de los amantes de la artesanía tradicional y de todos los que la conocieron, gracias por su legado señora Graciela.

http://www.sigpa.cl/ficha-cultorindividual:graciela-aurora-castillo-araya.html