12 abril, 2018

Más de 300 artesanas aymara participan en programa Empower Women Chile

El programa tiene como objetivo entregar nuevas herramientas y conocimientos de diseño a las artesanas, así como abrir nuevos canales de comercialización para sus productos.

Empower Women Chile es un programa de intercambio cultural donde más de 300 mujeres aymara se verán beneficiadas por un trabajo colaborativo entre la Fundación Artesanías de Chile —ejecutor del proyecto— y TFO Canada, entidad del gobierno de ese país dedicada a encontrar nuevas ofertas para su mercado y financiador del proyecto. En total, participan 120 artesanas de Alto Hospicio y 189 de Pozo Almonte.

Munira Amin, cofundadora de la agencia de diseño Handwork-Studio y experta en el desarrollo de productos artesanales, viajó desde Canadá a nuestro país como parte del programa, y se refirió a la problemática que este busca resolver: “Ellas saben lo que están haciendo, pero hay un problema por la desconexión que tienen; hay mercados a los que no pueden llegar. Probablemente llegan a los mercados locales, pero si ellas quieren vender en Norteamérica, el consumidor norteamericano tiene muchas necesidades, tendencias, estéticas y estilos de vida diferentes. Debemos enlazar esos dos mundos”, explicó.

En una primera etapa que terminó con éxito la primera semana de abril, Munira y un equipo de la Fundación Artesanías de Chile se dedicaron a capacitar a 45 mujeres líderes, que habían sido elegidas como tales por sus pares en enero de este año.

“Las capacitaciones que realizamos durante tres días en cada comunidad eran sobre cómo ellas serán capaces de diseñar y cambiar cosas de cómo trabajan. No me refiero a un cambio drástico como empezar a usar nuevos hilados o técnicas; la técnica es realmente preciosa y única, entonces la mantenemos, y entregamos nuevas ideas de diseño”, dijo Munira. Y agregó: “Las mujeres aymara son muy sabias, llevan haciendo esto por siglos, ¡mucho más tiempo que yo!”

“Este curso me pareció súper bueno, debido a que nos enseñaron metodologías de diseño y además poder hacer diseños en trabajos pequeños para ver cómo quedaría en la prenda al final, y así ahorrarnos el trabajo de telar y después volver a rehacer el diseño si no nos gustó. Nos enseñaron de forma más práctica y sencilla a ahorrar la lana, ahorrar los insumos, y tratar de utilizar colores y diseños más simples y poder realizar cosas nuevas a través de estos”, dijo Yerka Mamani Castro, miembro de la asociación indígena aymara Nayra Inti, de Pozo Almonte.

Luego de las capacitaciones, las artesanas confeccionarán una colección de aproximadamente 30 piezas —enfocada en una línea de hogar y otra de accesorios— que será presentada en la feria Buy Good Feel Good (Compra Bien, Siéntete Bien) en Toronto los días 11, 12 y 13 de mayo. Se espera que la colección sea comercializada en el mercado canadiense y otros mercados internacionales, lo que significa un aumento en los canales de venta para las artesanas y una contribución importante a la preservación de sus oficios tradicionales.

Cuatro artesanas viajarán a la feria, donde podrán conocer acerca del mercado canadiense y contactar potenciales importadores y compradores de sus diseños, quienes buscan productos únicos que cumplan con ciertos estándares de sustentabilidad y comercio justo.

Después de la feria en Toronto, durante los meses de junio y julio, las líderes traspasarán sus conocimientos al resto de las artesanas, y se dictarán talleres donde se les entregará herramientas que las capaciten para exportar sus productos de manera directa, etapa que contará con el apoyo del programa Mujer Exporta de ProChile.

Claudia Hurtado, directora ejecutiva de la Fundación Artesanías de Chile, destacó la importancia de este proyecto: “El programa tiene gran relevancia, porque tiene que ver con generar mayor valor desde el punto de vista de la artesanía y de la comercialización. Las artesanas tendrán una mirada más contemporánea y van a tener mayores posibilidades de vender sus productos. Por otro lado, es fundamental tener una imagen fuera de Chile y llevar nuestra artesanía a mercados como el canadiense, donde se valora mucho los trabajos de los pueblos originarios. Estamos posicionándonos en los lugares correctos con respecto a dónde llevar nuestro patrimonio”, concluyó.