5 septiembre, 2018

Fundación celebra ceremonia de cierre de capacitación de artesanas de Trapa Trapa

El foco de la capacitación realizada durante este año por Fundación Artesanías de Chile fue mejorar la técnica de tejido en telar pehuenche, específicamente del pelero. Dentro de las artesanas capacitadas hubo algunas para quienes esta fue su primera aproximación con el oficio textil.

 

Fue en la Sede comunal Kiñe Leche Coyan, de Trapa Trapa: el miércoles 5 de septiembre Fundación Artesanías de Chile llevó a cabo la ceremonia de cierre del programa “Mejora a la empleabilidad para artesanos y artesanas tradicionales de zonas rurales” que realiza en alianza con el Ministerio del Trabajo, donde participaron 15 artesanas textileras pehuenches de Trapa Trapa, Región del Biobío.

En la ceremonia estarán presentes, además de las artesanas, el Lonko de la Comunidad, Juan Eugenio Mariluan Salazar, la directora ejecutiva de Fundación Artesanías de Chile Claudia Hurtado y Javiera Beltrán, coordinadora del proyecto.

Mejorar el tejido en telar pehuenche

El foco de la capacitación realizada durante este año por Fundación Artesanías de Chile –que forma parte de la red de fundaciones de la Presidencia que preside la Primera Dama Cecilia Morel-, fue el mejoramiento de la técnica de tejido en telar pehuenche, específicamente del pelero. Dentro de las artesanas capacitadas hubo algunas para quienes esta fue su primera aproximación con el oficio textil, del que se está haciendo un rescate en la localidad.

El cierre de esta capacitación se enmarca en un trabajo que fundación Artesanías de Chile está realizando en la zona desde 2016. De hecho, esta es la segunda versión de esta capacitación y por ello se trabajó con un grupo de mujeres más jóvenes que en la anterior, con el objetivo de que hubiese un traspaso de conocimiento y, además, que las nuevas generaciones logren cierta independencia tanto comunicacional como de gestión en sus compras de insumos y ventas a sus clientes.

La urgencia de rescatar el oficio textil

Trapa Trapa es una comunidad pehuenche de Alto Biobío, que vive en un valle cercano a la frontera, a las faldas del volcán Callaqui. Orgullosos de sus raíces, se comunican principalmente en mapudungun, o chedungun, como le dicen allá.

Las familias viven en contacto con la naturaleza, y la mayoría de las familias tienen ganado ovino y caprino que dirige los tiempos del trabajo. Al empezar la temporada cálida, la mayoría de las familias sube a la granada, para que los animales se alimenten de los pastos cordilleranos, y al iniciar el otoño vuelven a sus casas en el valle. Las mujeres participan de las responsabilidades de la familia, desde el cuidado y enseñanza de los hijos, que hasta que entran al jardín o a la escuela han vivido y se han comunicado siempre en su lengua materna.

El oficio textil es tradicional en estas comunidades alejadas de los núcleos urbanos, donde la ropa y los textiles de abrigo se hacen en casa, tanto para aprovechar la materia prima que entregan los animales, como por la lejanía del comercio.

Bienes y servicios llegan a la comunidad el “día de pago”, cuando se entregan los beneficios estatales y llegan comerciantes de alimentos, ropas y cualquier cosa que se pueda necesitar.

Los textiles de esta zona están muy relacionados con el arriero: peleros y alforjas para los caballos y ponchos y calcetas para el abrigo del jinete son piezas que se hacen por necesidad, y que las artesanas han mantenido vivo en el tiempo.

Los diseños de los textiles, especialmente de los ñimines que se encuentran en calcetines, demuestran una observación de la naturaleza, que se refleja en las flores y figuras geométricas que adornan los puños de los calcetines.

Los peleros que se disponen bajo la montura son de lana gruesa, que permite tener resistencia y acolchar las zonas donde la montura toca al caballo. Tradicionalmente se hace en telar mapuche, quintral, que se teje verticalmente, apoyado contra la pared, con hilos gruesos que las mismas mujeres hilan, tiñen y finalmente tejen con la técnica del “ojito de perdiz”, técnica prehispánica, que da una visualizad característica.

El interés de la comunidad por participar en las capacitaciones impartidas por Fundación Artesanías de Chile nació de la directiva de la comunidad, que se reunió por primera vez con el equipo de la fundación en 2016. En la ocasión, el lonko y el presidente de la comunidad comentaron su interés por encontrar apoyos para las mujeres de la comunidad e interesar a las generaciones más jóvenes en prender y conservar los conocimientos textiles, iconográficos y de diseño.

Así en 2017 el área de proyectos de la Fundación Artesanías de Chile puso en marcha un proceso de capacitación con un grupo de 15 mujeres de distintas edades, interesadas en mejorar su técnica y empezar a explorar la posibilidad de vender piezas que hasta ese momento habían sido de uso cotidiano. Se trabajó con una artesana de Temuco para facilitar el proceso, que contempló, por ejemplo, capacitarlas en teñido con anilinas y plantas de la zona, y en tejer peleros.

Los resultados fueron exitosos: se logró trabajar el pelero con un tamaño estandarizado, que hacía más fácil su venta, la que superó las expectativas de las artesanas.

El atractivo de contar con un ingreso complementario, hizo que más mujeres se interesaran en participar. De ahí que se concretara una nueva versión de la capacitación, con los mismos contenidos, este año.

Junto con ayudarlas en el aspecto técnico, se buscó apoyarlas en independizar su trabajo de las funciones de la comunidad: por eso el último módulo de la capacitación impartida en 2018 consistió en un fortalecimiento de la organización, donde también participaron artesanas de la capacitación 2017.

En este módulo se decidieron a crear una organización funcional, separada de la comunidad, que llamaron Amuley Ñaña (Vamos ñaña), nombre que refleja el interés de este nuevo grupo.