Texto: Loreto Tagle Undurraga.u00a0
Fotografu00eda: Sergio Piu00f1a.u00a0
Si bien el Valle del Elqui tiene un gran atractivo turu00edstico por sus cielos estrellados, su tradiciu00f3n pisquera o por ser la localidad natal de la gran poeta Gabriela Mistral, pocos conocen un tesoro que se esconde entre sus grandes y rocosas montau00f1as. Es en Chapilca, un pueblo ubicado a casi 30 km de Vicuu00f1a, el lugar en el que viven las u00faltimas artesanas del Norte Chico que tejen en el telar palo plantau00b4o, una tradiciu00f3n artesanal mestiza que data de aproximadamente 200 au00f1os. Este tipo de telar es tan grande que como no cabe dentro de sus casas, lo plantan en el piso de tierra, en el patio exterior y es gracias a su tamau00f1o que son capaces de tejer grandes alfombras, pieceras, bajadas de cama y otros textiles, a travu00e9s de los cuales mantienen vivo este oficio.
La tradiciu00f3n comenzu00f3 con los arrieros de esta localidad, quienes al llevar el ganado a la montau00f1a necesitaban abrigo para protegerse del fuerte viento que corre en las noches, para lo cual las artesanas les teju00edan frazadas, jergones y ponchos, como tambiu00e9n alforjas y peleros para llevar en el caballo.
Actualmente, quienes se han preocupado de que este oficio tradicional no se pierda dentro de los valles transversales del Norte Chico, son las integrantes de la agrupaciu00f3n Centro Artesanal de Chapilca, que reu00fane a tejedoras, hilanderas y un hilandero, quienes se han capacitado a travu00e9s de un programa que realiza la Fundaciu00f3n Artesanu00edas de Chile, junto a la Subsecretaru00eda del Trabajo, para mejorar sus procesos y lograr mayor visibilidad dentro de la zona.
Alicia Aguirre es la mujer que lleva mu00e1s tiempo siendo parte de esta agrupaciu00f3n que se fundu00f3 en 1968. Ella aprendiu00f3 de su madre, observu00e1ndola tejer y ayudu00e1ndola a formar los ovillos de lana de oveja. Luego desde los 15 au00f1os comenzu00f3 a realizar sus propias piezas y no ha dejado de tejer hasta hoy. Asu00ed como Alicia, Mercedes u00c1lvarez tambiu00e9n es tejedora de Chapilca. Lleva 40 au00f1os realizando el oficio, el cual significa un largo proceso que consiste primero en el hilado de la lana, luego el torcido de los hilos y aspado, es decir, el proceso a travu00e9s del cual se ordenan los hilos de tal manera que se construye una madeja que ayuda a que sea mu00e1s fu00e1cil lavarla y teu00f1irla. Para el teu00f1ido las artesanas de esta agrupaciu00f3n usan tintes quu00edmicos creando textiles de vibrantes colores, muy caracteru00edsticos de esta zona, como tambiu00e9n tonos naturales que logran utilizando plantas como la mollaca, un arbusto tu00edpico del sector, hojas de cebolla, romero y cu00e1scara de nuez. u201cHay algunos que les gusta el color natural que refleja los tonos del paisaje, y hay otros que prefieren los colores fuertes con anilina. Por eso siempre tenemos toda la ofertau201d, explica Mercedes.
En Chapilca, las mujeres se dedican principalmente a las labores del hogar y la artesanu00eda. Al tejer en un telar tan grande, este es uno de los pocos lugares en Chile donde se pueden encontrar textiles de hasta seis metros de largo. El trabajo es largo y de mucho tiempo, ya que lograr este tipo de piezas puede tomarles hasta tres meses, desde el hilado hasta el tejido.
El telar es ademu00e1s de una complejidad mayor. A diferencia de otros en los que solo se necesitan las manos para ir dando forma al textil, el de Chapilca es un telar con pedales, los cuales se van pisando para avanzar en la trama y lo realizan siempre de pie. u201cEs muy cansador. Por eso se trabaja un par de horas cada du00edau201d, cuenta Alicia. u201cEl telar no lo hemos cambiado ni lo vamos a cambiar, porque no importa que sea difu00edcil, no importa que nos cueste, pero ya nadie mu00e1s lo haceu201d, asegura.
Antes de empezar a tejer repiten como un mantra la frase esto se hace en el nombre de Dios y de esta forma confu00edan que seru00e1 u00e9l quien les daru00e1 las ganas y fuerzas de trabajar. Luego prenden la radio para tener mu00fasica que las acompau00f1e. u201cEchamos nuestras cantaditas de repenteu201d, dice Mercedes, quien al tejer se relaja al punto de olvidarse de todas sus preocupaciones.