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Revista Digital

VIVE LA ARTESANÍA

Pomaire

Contra viento y pandemia, a media hora de Santiago, Pomaire se resiste a bajar los brazos. Allí, donde hace cuatro meses comenzaron a reabrir los puestos artesanos, las maestras modelan a vista y paciencia la greda, varias de ellas preservando la técnica tradicional, con la que crean los clásicos chanchos de greda, piezas en miniatura y/o de colección, y todo tipo de vasijas y pocillos; los mismos donde las cocinas de la zona sirven platos enjundiosos con sabor a campo. Aquí, cinco imperdibles para visitar territorio alfarero por excelencia por el día.
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PIEZAS 100% TRADICIONALES
De todas las artesanas en greda, a sus 90 años, Guadalupe Salinas es probablemente una de las cultoras más experimentadas. No solo porque aprendió el oficio cuando tenía 10 años, sino también porque todas sus piezas son hechas solo con greda –sin yeso–, utilizando técnicas tradicionales como el modelado a mano y el torno.

Después de extraer durante toda su vida arcilla de canteras cercanas, hoy compra greda que viene desde San Antonio para sus piezas chicas, mientras que para las grandes usa una que se extrae en Curacaví. El resto es lo mismo que aprendió observando a su abuela: después de dejar reposar la arcilla entre dos y tres semanas, mete las manos en la masa y comienza a levantar el ceramio. Luego pule y lustra las piezas usando una piedra de ágata y de río, para finalmente dejarlas orear y secar. Solo cuando acumula una cantidad considerable de piezas, enciende el horno a leña de su casa-taller (Roberto Bravo 467).

Por esto, nunca se sabe qué se encontrará a la venta cuando se visita su taller: budineras, pailas, ollas, platos, braseros y chanchos. “Usted llega a mi casa, pega un grito para adentro y me pilla”, dice Guadalupe sin complicarse, “al que le gusta la pieza y el precio, se lo lleva”. 

EL SABOR DEL CAMPO
El auge de la artesanía de Pomaire ha significado la proliferación de decenas de restoranes y otras apuestas gastronómicas en la ciudad. Para irse a la segura, el dato es el tradicional restorán San Antonio (Roberto Bravo 320). Fundado hace cincuenta años por Yolanda Galaz y su hijo, Sergio Romero, si algo conserva de esa pequeña cocinería con la que comenzaron es el sabor y enjundia de sus recetas; platos generosos, que se disfrutan en un amplio comedor repleto de plantas y una decoración sencilla ad hoc al entorno. ¿Y qué pedir? Los expertos no dudan en recomendar el pastel de choclo, la plateada y el arrollado; platos que –¡por supuesto!– llegan en pailas y platos de greda. A la hora del postre, no lo dude y pida la leche asada preparada con la receta original de “Mamayola”, como todos en Pomaire conocían a Yolanda Galaz. Reservas al tel. 95207 1141, más información en la cuenta de Instagram @sanantoniodepomaire

MINIATURAS PARA JUGAR
Casi todos los juguetes que la artesana Doris Vallejo (58) tuvo en su infancia eran de greda. Su abuela Rosa se los modelaba a mano y no medían más de tres centímetros: chanchitos con caras, gallos con crestas, mates con patas y utensilios tradicionales de la cocina de campo, como teteras y ollas, que Doris aprendió a elaborar y perfeccionar de niña. “Se dice que las miniaturas son el pariente pobre de los artesanos, porque son piezas tan chiquititas que su venta no da para tener un local propio. Por eso ya casi nadie las hace”, cuenta ella, quien –pese a esa poco alentadora realidad– se resiste a abandonar el legado familiar. Por eso, en su casa y con la experticia que dan los años, Doris mezcla, aprieta y aglutina la greda con la que obtiene el material adecuado para convertirlo en las adorables miniaturas que vende por docena. No olvide que ella solo trabaja con pedidos, los que se deben realizar con al menos dos días de anticipación llamando al tel. 96465 9668.

TALLER ALFARERO
Desde hace una década, el trío conformado por los artesanos Eduardo Salazar (45), Alejandro Salinas (46) y Álvaro Romero (43) imparte un taller de tres horas para aprender a trabajar piezas de greda en torno. Las lecciones incluyen desde cómo amasar y compactar la greda, hasta cómo posicionarse y respirar cuando se está frente a la mesa de trabajo.

Acá, la tradición manda y, por eso, se enseña el proceso en sus cuatro etapas tradicionales:
el centrado de la pelota de greda, su abertura, levantamiento y, fnalmente, las terminaciones. Al término del taller, que se dicta en un galpón aledaño al restorán San Antonio, cada alumno se lleva dos piezas de su autoría. “La idea es que todos puedan aprender desde una informalidad distendida, haciendo todas las preguntas que quieran hasta agarrarle la mano al torno”, cuenta Álvaro. Para más información llame al tel. 99879 3533 o escriba al e-mail [email protected]

MISTELAS COLONIALES
Desde hace doce años que Héctor Gutiérrez y su hijo, José Luis, se dedican a elaborar las tradicionales mistelas del campo chileno. Para quienes no las han probado, habrá que decir que se trata de licores –con célebres propiedades medicinales, producidos en la zona desde la época Colonial– elaborados en base a la maceración de frutas o hierbas en aguardiente de uva. De un marcado sabor dulce, por lo mismo se trata de un acompañamiento ideal a la hora del postre. Entre otras variedades, en la pintoresca licorería familiar Ángel de mi Tierra (Roberto Bravo esquina Manuel Rodríguez) podrá degustar mistelas de apio, arándano, maqui, mora, murta, piñón, algarrobo y ruda. Aquí mismo, además, encontrará un apetecido pipeño blanco, como también otros productos gourmet, como charquis naturales y aceites macerados con merquén o ajo.

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