Este Pollero fue hecho con cerámica policromada de Talagante, comuna rural de la Región Metropolitana. Una tradición que nació durante la Colonia de la mano de las Monjas Claras y que ha sido transmitida por seis generaciones, que retrata en greda a personajes de la cultura popular y religiosa. Para crear cada miniatura, utilizan una mezcla de greda, agua y cola granulada que modelan a mano. Las echan a cocer sobre una cama de leña hasta que se tornan rojizas. Y las cubren con una capa de agua de cola granulada, para que queden firmes y brillantes. Para pintarlas utilizan una paleta de colores propia.