Despacho gratis en RM urbano por compras sobre $20.000

Menu
0 item Basket: $0
No hay productos en el carrito.

Revista Digital

VIVE LA ARTESANÍA

Rari

En la Región del Maule, muy cerca de Linares, está Rari, un pequeño pueblo de campo reconocido como Ciudad Artesanal del Mundo por Word Crafts Council. ¿La razón? Su micro cestería en crin, fibra que las artesanas limpian y tejen con sus manos, inspiradas en la flora y fauna que las rodea. Destino ideal para arrancarse por un fin de semana, aquí una selección para empaparse de su artesanía, sus paisajes y sus sabores.

CÓMO LLEGAR
Quienes conocen Rari lo saben bien: se trata de un pueblito de campo de casas sencillas, pero muy pintorescas, repartidas a ambos lados del camino. La localidad forma parte de la comuna de Colbún. Si no se viaja en auto, la ruta más directa para llegar es tomar un bus con destino a Linares y, una vez ahí, una micro en dirección a Panimávida ($1.000 el pasaje). Los siguientes veinticinco minutos el bus recorre un camino interurbano que termina en una rotonda, con una fuente de agua justo en el centro, que marca el inicio de la plaza principal. De todas maneras, el kilómetro que separa Panimávida de Rari vale la pena hacerlo a pie.

 

DÓNDE DORMIR (Y COMER)
Panimávida, el pueblo vecino a Rari que queda a solo un kilómetro, es famoso por sus aguas termales. También, el sitio indicado para alojar si uno planifica viaje por estos lados. Buena parte de los turistas suele quedarse en el hotel Termas de Panimávida, pero como es común que esté copado, vale la pena manejar otra alternativa: Hostería Estelita. Inmersa en las bondades del campo y atendida por su dueño, en ella funciona un restorán de nueve mesas que por $9.000 ofrece un menú que incluye entrada, ensalada y plato de fondo, que puede ser una enjundiosa cazuela de vacuno, zapallitos rellenos o charquicán. 

La hostería cuenta con piscina, bar, conexión a internet y estacionamiento, además de un espacio para hacer asados. Hay habitaciones dobles y triples con baño privado. Cuestan desde $30.000 por noche (por persona). Para dormir o comer en la Hostería Estelita (Presidente Ibáñez #4, Panimávida), se recomienda reservar con dos semanas de anticipación en temporada alta (y una en temporada baja), llamando al +56 9 2002 3745.

 

TOMAR HELADOS ARTESANALES EN LA PLAZA
Si uno ya está en Panimávida, vale la pena darse una vuelta por la plaza principal y disfrutar la sombra que regalan las copas de los árboles, en su mayoría milenarios. Como con el relajo de seguro vendrá el hambre, buena idea es dejarse caer en la heladería heladería San Francisco -aún más antigua que la San Francisco de Loncomilla-, cuyo local conserva la estética de sus orígenes, hace más de sesenta años. Tienen quince variedades de helados artesanales y, al igual que en sus inicios, todos se preparan con leche de vaca que obtienen de lecherías locales. Algo así como “de la vaca a la fábrica”. Imperdibles son los de fruta natural -como arándano, plátano, frutilla y chirimoya naranja-. El helado simple cuesta $1.300; el litro, $5.500.

 

DOS IMPERDIBLES ARTESANOS
Aunque en los días de paseo lo ideal es andar con relajo, si hay poco tiempo y uno necesita priorizar entre los datos, una amante de la artesanía no debiera dejar pasar estos dos: 

1. Los canastitos de Lupe: Hoy en día, para tejer su microcestería en crin, las artesanas usan como estructura base un vegetal llamado tampico. Pero en los orígenes del oficio, hace dos siglos atrás, lo tradicional era usar raíz de álamo. La decisión de reemplazarla estuvo empujada porque estos árboles empezaron a escasear. Por eso, encontrar hoy una pieza hecha con raíz de álamo es como hallar un tesoro. Bien lo sabe la artesana Guadalupe Sepúlveda Palma (69), una de las pocas que aún sale a caminar por la orilla del río Rari para recolectar, limpiar y tejer las escasas raíces de este árbol, tal y como hacía su abuela, de quien aprendió el oficio cuando tenía cinco años. 

Sus piezas las vende en su casa taller, ubicada 50 metros antes de llegar al puente que atraviesa el pueblo, y que destaca entre las demás ubicadas en el camino principal por sus muros amarillos. La que los visitantes suelen comprarle es el canasto miniatura tejido con raíz de álamo, pero que Guadalupe decora con pequeñísimas flores de crin. Una pieza con historia e identidad para llevarse un pedazo de Rari a casa.

2. Los globitos de Mariela: En su familia, Mariela Medina Medina (42) es parte de la cuarta generación de artesanas. Aprendió el oficio observando a su abuela y a su madre: sentada entre sus piernas, mientras ellas tejían, Mariela enredaba sus manos en el crin, sin imaginar que casi cuarenta años después se convertiría en la única artesana de Rari en realizar esas figuras: pequeñas esferas de crin -“globitos”, como los llama ella- con los que crea collares, coronas y rosarios (desde $ 12.000) de delicadas terminaciones. Su fino trabajo le valió recibir una mención honrosa en el Sello de Excelencia a la Artesanía 2020. 

Todas sus piezas están disponibles en un espacio de venta que habilitó en su propia casa, donde también recibe pedidos. Para coordinar una visita a su taller, hay que contactarla previamente a través de su cuenta de Instagram: @arte_encrin.

 

PASEAR A CABALLO
Entre los cerros precordilleranos, está el eco camping Sol y Sombra, un imperdible para los viajeros que no conciben un viaje sin naturaleza, porque tiene acceso al estero del río Rari. Ubicado en el kilómetro siete de avenida Rari, allí se pueden arrendar caballos para cabalgar cerro arriba por un camino de peumos, arrayanes, temus y boldos ($7.000 la hora por persona); y también saborear la comida casera tradicional: cazuela de pollo, pastel de choclo y humitas, cuchareadas con pebre y pan amasado, desde $7000. 

Para hacer un picnic al borde del estero o en la montaña ($5.000 por persona si no se pernocta allí), la mejor opción es pedir sus tortillas al rescoldo ($3.500), que bien se dejan acompañar por un mate que en Sol y Sombra preparan con hierbas de toronjil, menta, cedrón y naranjo. Ojo: allí también se puede acampar (desde $7.000 por persona la noche; $5.000 niños hasta 14 años) o dormir en una de sus siete cabañas de adobe o madera (desde $35.000 para dos personas; incluye leña durante el invierno). Disponibilidad y reservas llamando al +569 9329 0900 o +56 9 9640 5976.

 

TOMAR UN TALLER DE EXPERIMENTACIÓN TEXTIL
Desde hace cuatro años, Marcela Ibáñez Muñoz (41) se autodefine como “tintorera”: por entonces en el centro de Rari montó Corre Vuela, un laboratorio textil y escuela de formación donde es posible cursar talleres por el día -también trimestrales y semestrales- en base a una malla libre. “Son formaciones a la carta”, explica. 

Ideal para principiantes -entre ellos, de seguro, algún turista que se asoma por estos terruños- es el taller de ocho horas, donde los asistentes pueden inmiscuirse en el bosque para aprender a reconocer la flora y sus colores, luego recolectarla y procesarla para finalmente convertirla en fuente de color, elaborando una paleta propia. El valor del taller es de $80.000 por persona (incluye materiales). Reservas al correo
formacioncorrevuela@gmail.com o por Instagram: @correvuela_laboratoriotextil.


VISITAR EL CUMPEO DE CONDORITO

Si a quien lee esta guía le suena “el Pollo Farsante” o “la farmacia Sin Remedio”, es porque creció leyendo Condorito, la icónica historieta de Pepo que transcurre en el pueblo de Pelotillehue: una localidad que existe solo en su creación, pero a la que otra en la vida real, Cumpeo, le rinde honores. Ubicada 74 kilómetros al norte de Rari, el hecho de que en prácticamente todas las cuadras o esquinas de este pequeño pueblo haya algún letrero o anuncio dedicado al popular plumífero chileno, lo ha convertido en una atracción turística. Y aunque no está tan, tan, tan cerca de Rari, considerando que uno ya anda en plan de conocer la zona, vale la pena sumar esta parada en el recorrido. Sobre todo porque, como en un acto de magia, un fanático de Condorito puede sentarse a almorzar en el restorán “El Pollo Farsante” (Ruta K-31, km 7,5) o pasar a comprar alguna cosa a la llamada Farmacia Sin Remedio (Ursicinio Opazo s/n, frente al semáforo).  

No hay productos en el carrito.

Tipo de producto +

Color de la pieza +

  • 17 Amarillo
  • 27 Azul
  • 24 Beige
  • 153 Blanco
  • 270 Café
  • 98 Gris
  • 1 Marrón
  • 21 Morado
  • 145 Multicolor
  • 10 Naranjo
  • 65 Negro
  • 38 Plata
  • 45 Rojo
  • 20 Rosado
  • 29 Verde
  • 1 Api
  • 1 Caramelo
  • 3 Celeste
  • 2 Lila
  • 1 Narajnajo
  • 2 Turquesa

Material de la pieza +

  • 108 Cerámica
  • 35 Fibra animal
  • 11 Lana
  • 100 Madera
  • 51 Plata
  • 39 Tela
  • 1 Alpaca
  • 1 Cacho buey
  • 11 Cuero
  • 116 Fibra de alpaca
  • 114 Fibra vegetal
  • 299 Lana de oveja
  • 3 Metales
  • 3 Piedra
  • 13 Yeso
  

Inicio
Shop
0 Carrito