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Revista Digital

VIVE LA ARTESANÍA

Amulen ñaña: las artesanas pewenche que tomaron las riendas

Un grupo de tejedoras de Alto Biobío perfeccionó su técnica, se constituyó como asociación indígena, estabilizó sus ingresos, mejoró sus condiciones y motivó a una nueva generación a sumarse al proyecto. Esta es la historia de Amulen Ñaña (“Vamos Amigas”) y su trabajo junto al programa ProArtesano.

Texto: Tanya Hirsch Medina. 
Fotografía: Lydia González Hernández y Daniela Castillo. 

El cajón de Alto Biobío compone a una de las comunas más pobres de Chile. Un 71,6% de sus habitantes viven en hogares carentes de servicios básicos de acuerdo al Registro Social de Hogares (RSH) 2022. El territorio mapuche pewenche vivió en los noventa un duro conflicto político, ecológico y social que terminó con la instalación fraudulenta (de acuerdo a la CIDH) de tres represas y el quiebre de relaciones entre las comunidades. Veinte años después, muchas de ellas aún quedan aisladas por la nieve durante el invierno, sin acceso a electricidad ni internet. Las que tienen acceso a electricidad, pagan los precios más caros del país por este servicio. 

En estas últimas décadas las comunidades han recibido a diversas organizaciones públicas y civiles, mestizas e indígenas, que se han acercado para colaborar. Este es el relato de una de esas experiencias de colaboración, entre las artesanas de peleros de Trapa Trapa y Fundación Artesanías de Chile.

En 2017, la fundación –que formaba parte de la red de fundaciones de la presidencia– implementó en la comuna cordillerana su programa de formación ProArtesano. Quince artesanas mapuche pewenche de la zona participaron. Ellas tenían trayectoria como tejedoras de peleros con la técnica del telar mapuche o witral. Los peleros son gruesas mantas de lana de oveja que van debajo de la montura para proteger el lomo del caballo, aún muy utilizado en la alta montaña. De niñas aprendieron esta técnica de sus madres y vendían a vecinos, a turistas en verano y cruzaban a Argentina para comercializar allá.

La capacitación la impartieron otras maestras artesanas mapuche que viajaron para enseñar métodos para mejorar el witral. Las artesanas, al terminar su formación, fueron capaces de elaborar un pelero de excelente calidad, con buenas terminaciones y medidas definidas, la que se comenzó a comercializar en las tiendas de la fundación en varias regiones. Esto permitió estabilizar sus ingresos y liberarse del trabajo de ventas. Antes cada invierno quedaban aisladas por la nieve y no podían salir a vender, quedando sin ingresos hasta la primavera.

“Fue algo muy lindo porque años atrás las mujeres no teníamos más posibilidades para aportar al hogar. Además, trabajábamos todas por separado, cada una en su casa”, recuerda Eliana Maripil, presidenta de la asociación.

Dada la experiencia de estas artesanas, al año siguiente quince mujeres más jóvenes de la misma localidad se vieron interesadas en aprender este oficio y desarrollarse como artesanas. Fue con esta motivación que en 2018 se volvió a realizar la capacitación en la localidad, con las nuevas integrantes.

Los resultados fueron más de los esperados. Además de conseguir un muy buen producto, duplicando la capacidad productiva de la localidad, las artesanas se organizaron y a finales del año conformaron una asociación indígena con veinticinco artesanas comprometidas por desarrollar su identidad mediante su artesanía tradicional. Se auto denominaron Amulen Ñaña, que significa “vamos amigas”, pues fueron las artesanas mayores quienes incentivaron a las más jóvenes a sumarse al proyecto.

“Fue importante que se sumaran más compañeras porque significaba que íbamos a lograr más cosas. Nos fuimos conociendo a través del grupo y no se produjo solamente trabajo: ya somos como familia. Somos de la misma sangre, somos pewenche, hablamos en mapudungun y tratamos de apoyarnos: conversamos cómo vamos avanzando, cómo seguir…”, agrega Maripil. 

En 2019, las artesanas siguieron con su segundo año de capacitación, donde ampliaron su mix de productos con la técnica tradicional, como bajadas de cama y alfombras. De manera paralela, se entregaron herramientas de asociatividad y comercialización, desarrollando una marca para la agrupación.

Ese año, una de sus integrantes, Rosa Pereira, ganó el Sello Artesanía Indígena de la Subdirección de Pueblos Originarios (Servicio Nacional de Patrimonio Cultural) por uno de sus diseños de pelero. Este reconocimiento incluye el compromiso de la fundación de comprar esta pieza anualmente. 

En 2020, la Asociación de Artesanas Amulen Ñaña se adjudicaron un fondo CONADI que permitió la construcción de un amplio taller en el que hoy trabajan las integrantes de la agrupación.

También viajaron a Santiago a conocer el flujo de comercio de sus obras y las vieron en las vitrinas de las tiendas de la fundación -incluyendo Centro Cultural La Moneda-. Realizaron además un encuentro con una agrupación de artesanos y artesanas de Marruecos, descubriendo que compartían técnicas de tejido muy similares.

“Fue muy emocionante. Familiares y vecinos nos apoyaron y nos felicitan siempre porque salimos adelante, no nos quedamos atrás”, cuenta Eliana Maripil.

Actualmente Amulen Ñaña se compone de más de 20 artesanas activas, con una directiva comprometida. Venden a la fundación de forma regular (y a precios acordados de manera conjunta bajo los principios de Comercio Justo) alfombras, bajadas de cama y peleros en diferentes combinaciones de colores que contrastan entre sí, siendo la combinación blanco y negro la que más se vende (aunque a ellas les gusta más crear obras con más color).  

Así fue como un grupo de artesanas recibió la colaboración de otras artesanas, de una institución pública financista y otra privada encargada del programa y logística con pertinencia cultural, y consiguió la estabilización de sus ingresos, mejoró sus condiciones laborales y creó las bases para que una nueva generación viera un futuro en la mantención de una práctica identitaria y se sumará al proyecto.

Es importante aclarar que estos esfuerzos no resuelven la compleja situación que viven los pueblos indígenas en todos los territorios. En Chile, aún no tienen reconocimiento constitucional ni un aparato legal que proteja la supervivencia de sus culturas. En el mundo, cada año desaparecen lenguas, prácticas y culturas completas. Es un fenómeno global que requiere atención urgente y significativa.

A más de dos décadas de su creación, Fundación Artesanías de Chile sigue implementando el Programa ProArtesano como instancia de trabajo en terreno de traspaso de oficios y comercialización, bajo el alero de gobiernos de diversas ideologías. El 43% de los 2.462 artesanos y artesanas que integran su red actualmente pertenece a un pueblo originario. Hasta ahora ha capacitado a más de 866 personas de localidades rurales de Arica a Punta Arenas. Esta es sólo una de las acciones que lleva a cabo Artesanías de Chile, siguiendo su objetivo de servir como un espacio de pulsión de los oficios artesanales. 

Las obras de Amulen Ñaña están a la venta en las ocho tiendas de la fundación y en nuestra tienda online, ingresando aquí. 

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Color de la pieza +

  • 16 Amarillo
  • 25 Azul
  • 23 Beige
  • 168 Blanco
  • 290 Café
  • 110 Gris
  • 1 Marrón
  • 24 Morado
  • 158 Multicolor
  • 16 Naranjo
  • 67 Negro
  • 27 Plata
  • 43 Rojo
  • 18 Rosado
  • 29 Verde
  • 6 Api
  • 1 Caramelo
  • 12 Celeste
  • 1 Lila
  • 1 Narajnajo
  • 1 Terracota
  • 1 Turquesa

Material de la pieza +

  • 112 Cerámica
  • 35 Fibra animal
  • 19 Lana
  • 112 Madera
  • 50 Plata
  • 39 Tela
  • 1 Alpaca
  • 1 Cacho buey
  • 27 Cuero
  • 117 Fibra de alpaca
  • 119 Fibra vegetal
  • 339 Lana de oveja
  • 3 Metales
  • 4 Piedra
  • 13 Yeso
  

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