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Alfarería

Uno de los oficios artesanales que está presente a lo largo de todo Chile es la alfarería o cerámica. Ambos conceptos pueden referirse al mismo tipo de objeto, pero a veces se distinguen en base a la técnica y el material utilizado. Así, la alfarería y la cerámica consisten en la producción artesanal de vajillas o cacharros, mediante distintas técnicas de modelado del barro o la arcilla y su posterior cocción a alta temperatura.

ALFARERÍA

 

Uno de los oficios artesanales que está presente a lo largo de todo Chile es la alfarería o cerámica. Ambos conceptos pueden referirse al mismo tipo de objeto, pero a veces se distinguen en base a la técnica y el material utilizado. Así, la alfarería y la cerámica consisten en la producción artesanal de vajillas o cacharros, mediante distintas técnicas de modelado del barro o la arcilla y su posterior cocción a alta temperatura.

Si bien en sus orígenes se desarrolló con un fin esencialmente utilitario -responder a la necesidad humana de contar con algo donde guardar sus cosechas, trasladar agua, además de cocer y servir los alimentos-, la acumulación de conocimiento nutrió el desarrollo alfarero dando paso vida a piezas de carácter ritual o ceremonial, de alto valor entre las comunidades que los producen. 

Las piezas elaboradas con tierra tienen un significado y conexión importante con la naturaleza, además su capacidad de contener elementos de vital importancia como el agua. Las cerámicas nos entregan testimonios a través de su forma y sus diseños, de tiempos donde no se escribía la historia en libros. En el pasado, los pueblos prehispánicos de este territorio, usaban la arcilla en piezas de carácter ceremonial y ritual y también en utensilios domésticos. Los saberes indígenas y con el mestizaje han derivado en distintas expresiones a lo largo del territorio. Sin embargo, las técnicas ancestrales aún se conservan.

 

Como Chile es un país largo, con variedad de suelos y vetas de tierra, existe una  gran diversidad de territorios alfareros. En el Norte Grande, se desarrolla la alfarería Atacameña o Lickanantay, heredera de la cultura San Pedro que se desarrolló en lo que hoy es la Región de Antofagasta.

En tanto, en el Norte Chico, en los valles transversales de la región de Coquimbo se realizan reproducciones arqueológicas de la cerámica de la cultura El Molle, las que son las cerámicas de data más antigua en el Norte Chico. Estas se caracterizan por ser vasijas de color café o negras finamente pulidas, las que iban acompañadas de diseños geometricos grabados en la superficie de la pieza. También destaca la cerámica de reproducción Diaguita por su elaborada preparación, el uso de antiplásticos y aplicación de engobes de colores rojizos, blanquecinos y negros en diseños de alta complejidad geométrica. En esa misma región también se desarrolla la conocida cerámica gres de Guangualí y la llamada cerámica innovativa de La Serena. Esta última incorpora técnicas precolombinas en la realización de sus piezas. 

Llegando a la zona central, en la Región Metropolitana, hay dos reconocidos centros alfareros: Talagante, con su cerámica policromada -herencia de las monjas Clarisas- que retrata escenas populares con vibrantes colores, y la alfarería de Pomaire, donde predominan los objetos de carácter utilitario. Más al sur, en la Región de O’Higgins, está la alfarería de Paredones y de Pañul; y en la Región del Maule la alfarería de Vichuquén, que es fácilmente reconocible por sus colores claros, reflejo de su ubicación cerca a la costa. 

En la Región de Ñuble se encuentra Quinchamalí, localidad famosa por su greda negra con diseños geométricos o de flores realizados en incisiones bajo relieve. En la Región del Biobío, la alfarería de Quebrada de las Ulloas, es reconocible por su cálido tono rojo ladrillo que le dan un acabado característico a piezas principalmente utilitarias. Hacia la Región de La Araucanía, aún se desarrolla hoy en día, piezas de cerámica tradicional Mapuche, en esta zona la alfarería es un oficio que se ha desarrollado y transmitido durante diecisiete siglos, herencia que el pueblo Mapuche aún es visible, manteniendo las antiguas formas y tecnologías de sus antecesores las cultural Pitrén y El Vergel.

La tradición de cerámica más austral se encuentra en Puerto Ibáñez, piezas en las que se plasman diseños de petroglifos de la zona, objetos envueltos en cuero de chivo lo que las hace encarnar la identidad de la Región de Aysén.

Así, como reflejo de los cambios propios de los territorios, de sus habitantes y tradiciones, las expresiones alfareras a lo largo de Chile se han ido transformando según avanza la historia. En muchos de ellos se mantiene la tradición del oficio cuyo proceso productivo parte con la sustracción del barro desde distintas vetas, sigue con la preparación de las pastas depurando y seleccionando el material; continúa el modelado a mano o a través de moldes, la cocción directo a leña o en hornos a altas temperaturas donde la pieza se endurece, y luego se le dan las terminaciones. 

Este oficio es forjado principalmente en manos de mujeres, construyendo la imagen de la locera o la alfarera.

 

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